En una ocasión, su servidor junto a un grupo de niños en la iglesia y les pregunté: "¿qué es lo que más deseas que tu papá y mamá te regalen?".
La respuesta no fue: "quiero una bicicleta, o un teléfono celular" o algo material, sino que la mayoría dijo: "Pastor, estoy cansado de los pleitos en mi casa y que mis padres se peleen. Quiero que mi papi y mami sean felices".
Por 35 años, he trabajado como pastor y puedo asegurar que cuando el esposo y la esposa son felices, también los niños son felices. Dios desea que los matrimonios no solamente sean felices, sino también fuertes.
Permítame compartir unos principios para sustentar su matrimonio.
Sabemos que la Biblia dice que "Dios es Amor". También dice en 1 Juan 4:7: "Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama es nacido de Dios y conoce a Dios".
Tenemos que tener a Dios en nuestra vida para poder amar. Todo amor verdadero viene de él. Así es que la comunicación y la relación que mantenga con nuestro padre celestial y con su pareja, son clave para un buen matrimonio.
Muchos empezamos nuestro matrimonio creyendo que lo sabemos todo y que será como un cuento de hadas en donde todo sucede por arte de magia, pero no es así.
Al irse sumando los años de matrimonio, empezamos a acomodarnos y dejamos de hacer cosas que son muy importantes y esto empieza a afectar enormemente la relación con su pareja.
Damos muchas cosas por sentado y nuestras prioridades empiezan a cambiar peligrosamente. El tiempo que invertimos en tantas otras cosas nos pueden distraer y podemos desenfocarnos en lo que respecta a la relación con nuestro cónyuge.
Permítame compartir unos principios básicos que nunca debemos olvidar ni restarle tiempo o importancia, pues forman parte de los pilares que ayudan a sustentar y fortalecer la relación de una pareja durante su vida matrimonial.
Dios mediante, en los siguientes artículos, estaré escribiendo y compartiendo sobre los principios del respeto, comunicación, perdón, intimidad, y liderazgo y dominio.
Hoy, quiero hablar sobre el primero de estos: respeto.
Si no puede aceptar a su cónyuge tal y como es, no podrá jamás respetar esta persona.
La clave de lograr respetar a alguien está en que se acepte y sea amado tal y como él o ella es. Si además de la aceptación da un paso más allá y fija su mirada en sus virtudes más que en sus debilidades, entonces despertará en usted la admiración hacia esa persona, acrecentando así el respeto. Usted escogió su pareja en base a sus virtudes, no en sus debilidades. Ámense y respétense.
En el próximo artículo, escribiré sobre la importancia de la comunicación en el matrimonio.
El pastor Godsey es fundador y presidente de AHEM, la Alianza Hispana Evangélica del Metroplex. AHEM cuenta con más de 300 iglesias y organizaciones evangélicas en el área de Dallas-Fort Worth. www.ahemdfw.org.